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jueves, 6 de marzo de 2014

Adiós, España.

Hace dos años estaba durmiendo en el mismo sitio que dormí anoche. También me fui tarde a dormir. Estaba nervioso y tenía muchas cosas que hacer.

No sabía lo que iba a hacer ese día, en ese viaje. Pero acabé quedándome en un sitio mucho más de lo que tenía planeado. Hoy cojo de nuevo un avión, desde el mismo aeropuerto, y mi plan es bastante parecido. Vivir, viajar. No creo que vuelva a España hasta dentro de un tiempo. Seguro que echo de menos este país. A veces me siento como en casa. Pero el mundo es más grande que España, y quiero explorarlo tanto como pueda antes de decidir dónde voy a quedarme. Puede ser España, o puede que no, pero no es el país donde quiero vivir en este momento de mi vida. Es una pena el sentimiento de que me sentí más en casa en Suecia que en España. Que no puedo vivir en este país, gobernado por ladrones, en el que ves a gente en cada esquina pidiendo para comer, porque los bancos les han quitado todo lo que tenían. España no parece una democracia, parece un dictadura. Y yo quiero ser libre.

Así que, adiós España. Hola Irlanda. Hola mundo.

1 comentario:

  1. “Más importante que el viaje en sí es lo que queda en el espíritu del viajero”. Disfruta tanto como mereces.

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