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lunes, 24 de marzo de 2014

Autostop de Zagreb a Belgrado.

No es fácil. Primero, Zagreb es una ciudad grande, y para llegar a la autopista el bus tarda 40 minutos. Además, como las relaciones entre Serbia y Croacia no son buenas, alguna gente no querrá que cruces la frontera en sus coches.

Cogí el bus 276 hacia Dumovec, donde me bajé. Está al lado de la autovía, pero no hay buenos sitios para hacer autostop. El peaje está a 10km, y no hay gasolineras. De todas formas, ya que había ido tan lejos, tenía que intentarlo.

Por suerte, la carretera estaba en obras, así que el tráfico era lento. Un camionero me cogió, parando en mitad de la autopista, cuando sólo llevaba 5 minutos de espera. Me dejó en el peaje, y en menos de 5 minutos ya estaba en el siguiente coche, con el que avancé 40 km. Pero era una ciudad pequeña, sin tráfico, y una vez más iba a necesitar coger un coche en mitad de la autovía. Sin embargo, el tráfico era fluido ahora.

Pero otra vez, tuve suerte de que un camión paró a los dos minutos. Fui con estos dos tipos hasta que encontraron una estación de servicio grande. Un buen sitio para conseguir un coche.

Pero el que parecía el mejor sitio, fue el más difícil. Esperé casi una hora. En ese tiempo, me hice amigo de los camioneros que estaban esperando. Me dieron coca-cola, comida y me ofrecieron sus camiones para dormir una siesta. Pero tenía que continuar si quería llegar a Belgrado antes de la noche.

Por fin, un tío que no hablaba ni una palabra de inglés, me llevó hasta que estaba a medio camino hacia Belgrado. Era también una gasolinera, y otra vez muy difícil. Hablé con un conductor de autobús, y esperé 30 minutos con él hasta que pudo empezar de nuevo el viaje.
Me iba a llevar hasta la frontera, pero paró cada vez que vio un camión para preguntarle si podían llevarme.

Antes de la frontera, estaba el final del peaje. Me bajé del camión, y él se aseguró que el chico del peaje le diría a todo el mundo que recogieran al chico español.

Esta vez tuve suerte, y tras 5 minutos, un chico italiano me cogió, e iba hacia Belgrado. Por fin, después de 5 coches, ninguno de más de 60 km, iba a llegar a la capital Serbia.
Pero aún estaba en Croacia. Tenía que pasar la frontera, y no tenía mi pasaporte. Esto puso nervioso al conductor, y yo tampoco las tenía todas conmigo, pero con mi DNI fue suficiente, y pisé suelo serbio por primera vez. Este el el país 28 en mi lista.

Tardé casi 8 horas en recorrer 400 km. Esperé mucho a veces, hacía muchísimo calor, el camino no fue bonito, no tenía comida... Pero tuve un día perfecto. Conocí gente maravillosa. Me dieron bebida, comida y postres. Uno de ellos incluso me obligó a llamr a casa para decirles que había llegado a Serbia.
Supongo que no fue el viaje perfecto, pero yo sentí que lo era, y eso hace todo más fácil.





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