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domingo, 6 de abril de 2014

En autostop hacia ninguna parte.


Después de una semana en Belgrado, me sentia con fuerzas para empezar mi viaje a Kosovo. No tenía prisa, sólo quería llegar lo mas cerca posible de la frontera, o incluso cruzarla ese mismo día si tenía suerte.

Había planeado ir a Nis, la tercera ciudad mas grande de Serbia, y todo iba perfecto. Eran las 2 de la tarde, y estaba a sólo 30 km, en un puesto de peaje, un lugar perfecto para conseguir coches. Hacía frío, y estaba lloviendo, así que estaba deseando llegar a Nis, buscar un albergue y relajarme la tarde entera.
Pero por alguna razón, decidí ir por una carretera pequeña, en la que no había ciudades grandes, que terminaba en una ciudad llamada Karljevo. Quería llegar a Novi Pazar, para enviarle una foto a una amiga que había nacido allí. Estaba a "sólo" 200 km, y no había albergues. Y para terminar, estaba lloviendo a mares.

Aún así, me había decidido. Necesité 5 coches para llegar a Karljevo. Eran las 5 de la tarde, y estaba empezando a oscurecer en una ciudad en medio de nada, rodeada por los Balcanes. Después de media hora esperando, me ofrecieron llevarme a Raska, de camino a Novi Pazar.
Me dijo que iba para Kosovska Mitrovica, dentro de territorio de Kosovo. Así que decidí pasar de Novi Pazar, y fui hacia Kosovo.

En la frontera no me pidieron si quiera mi DNI. Estaba en un nuevo país. Pero no lo parecía. Había banderas serbias por todas partes. El conductor me dijo que en la parte norte de Kosovo la población aún es Serbia. Era un hombre muy majo, que me ayudó mucho a pesar de que venía del hospital pues su cuñada se encontraba muy grave.

Llegamos a Mitrovica, y me ofreció dormir en su hotel, por 10 € la noche. Pero quería vivir una aventura ese día, así que rechacé la oferta. Me llevó hasta el centro, y me explicó que al sur de la ciudad, era la parte albana, y un río separaba a los serbios.
Me enseñó el río y me dijo una vez más que no lo cruzase. Que me quedase mejor en la parte Serbia. Y eso hice, a pesar de que no me gustaba la parte serbia. Era oscura, sucia, las tiendas estaban abiertas pero no tenían buen aspecto. Los coches no tenían matrícula, y la gente se gritaban los unos a los otros.

Estaba en medio de ninguna parte, a las 10 de la noche sin un lugar en el que dormir, y no estaba dispuesto a dormir en un parque en esa ciudad.

¿Qué podía hacer?

Así es como era la ciudad. No es mía la foto, no me atrevía a sacar mi cámara.


1 comentario:

  1. Tranquilizador y apacible tu descripción de la etapa y de la ciudad. Especialmente esa parte en la que dices que esa noche "querías vivir una aventura".

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