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miércoles, 18 de junio de 2014

Perdiendo un vuelo.



Todo aquel que me conozca sabe que soy una persona tranquila que nunca se estresa. Ni siquiera cuando tengo que coger un vuelo. 
Todo el mundo me decía que era cuestión de tiempo es que fuese a perder un vuelo, y de hecho ya había recibido un aviso no hace mucho, al comienzo de mi viaje.

Esta vez sí que lo perdí. Aunque en mi defensa debo decir que no ha sido culpa mía. 

Mi vuelo salía el sábado 24 de mayo, a las 7 de la mañana de Fort Lauderdale. Yo estaba en Miami Beach, a un par de horas en tren, por lo que decidí hacer noche en el aeropuerto. El último tren hacia el aeropuerto salía a las 10 de la noche, y se tardaba una hora en llegar a la estación. Inusual en mí, salí con tiempo de sobra, y estaba esperando al bus antes de las 8. Pero como era el “Memorial Day”, en Miami eran todo celebraciones y los buses no llegaban. Llegó bastante tarde, y cuando llegué a la estación de tren, hacía tiempo que había salido. No podía hacer otra cosa que esperar a las 5 de la mañana que salía el primero hacia el aeropuerto. 

Busqué un parque, donde puse mi toalla a modo de esterilla e intenté descansar, aunque cada 5 minutos abría los ojos pendiendo de si venía alguien. El Memorial day es, según me dijeron, el peor día para estar en Miami. De hecho en mi hostel me recomendaron no salir a la calle una vez había anochecido. 

Medio dormí hasta las 5 que cogí el tren, y esperé, tranquilo sabiendo que de nada servía ponerse nervioso. Llegué al aeropuerto a las 6:15, y la cola de facturación de mi compañía, Jetblue, era kilométrica. Intenté hablar con una de las chicas de información, y me dijo que el vuelo estaba perdido, pero si esperaba me podían dar un billete para el siguiente vuelo por 50$, o la posibilidad de volver al día siguiente y, si quedaban plazas, podía ir de gratis. 

Después de pasar todo el día en la ciudad, volví por la noche, donde otra vez maldormí 2 horas, y fui hacia la cola de la compañía donde, afortunadamente, me dieron mi billete para ir a Trinidad. 

El vuelo fue muy cómodo, me dieron algo de comer que no me pudo sentar mejor, pues el día anterior no había comido más que un puñado de almendras que fui administrando durante todo el día. 

Así llegué a Trinidad, pasé el correspondiente control de aduana y rellené los formularios antes de que me aceptaran en un nuevo país, donde debía estar 4 días, antes de salir hacia la Guyana. 

Detalles del vuelo:

Fort Lauderdale - Port of Spain. 
Distancia: 2600 km. 
Duración: 3:30 horas. 
Precio: 90$. Lo compré tres semanas antes. 

Compañía: JetBlue. 

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