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viernes, 29 de agosto de 2014

De Maturín a Puerto Ordaz.




Orinoco
Una semana más tarde de lo que había planeado, empecé mi viaje a Puerto Ordaz, donde Romel me estaba esperando.

Me despedí de la familia Seijas, que habían hablado con un taxi, para que me llevase a las afueras de la ciudad, donde podría intentar conseguir un carro.

Estaba en una gasolinera, pero no parecía fácil que alguien parase. La mayoría de los coches, como suele ser habitual en Venezuela, eran taxis. Una señora que vendía bebidas, vino hacia mí con papelón con limón, y me invitó a uno a la vez que me deseaba suerte.

Cruzando el Orinoco
Después de una media hora, un camión que iba hacia Puerto Ordaz me recogió. El conductor no sabía si hablarme en español, porque creía que era gringo. Fue un conductor muy amable, que hizo mi viaje muy cómodo. Se preocupó mucho al saber que estaba viajando por todo Venezuela "de cola".

Cuando íbamos de camino, Romel llamó y, puesto que él venía de trabajar por la misma carretera, me dijo que me bajase del coche en el Rio Oricono, el más grande que yo nunca había visto, porque sería más fácil quedar ahí, que en algún sitio en la ciudad.
El conductor estaba asustado de dejarme allí, y me rogó que le llamase cuando mi amigo me recogiese.

Pero antes de que esto sucediese, él ya había llamado tres veces para asegurarse de que no se olvidaban de mí. Llegué sano y salvo a Puerto Ordaz, habiendo tardado 5 horas en recorrer los 230 km que lo separan de Maturín.

Llovizna
Estuve 10 días en casa de Romel, de los cuales me pasé 4 entre la cama y el WC, porque comí algo en mal estado.
También fui al Salto Ángel, pero eso se merece un post por sí solo.

Fue muy bueno poder descansar y reponer energías en casa de Romel, donde sentí que había vuelto a la civilización, pues salía agua del grifo y podía beber y tomarme una ducha sin necesidad de salir a coger agua de la calle.

Durante mi estancia en Ciudad Guayana, visité la represa de Guri, que es la cuarta más trance del mundo.

Llovizna
Visitar la Llovizna es muy necesario. Es un parque algo alejado del centro, por lo que tendrás que coger un taxi (que no cuesta más de 2$). Allí puedes ir de picnic, a tomar fotos, relajarte o para correr. El nombre de la Llovizna viene del agua que sale al romper el agua en la base del salto. Aquí es donde se unen el Rio Orinoco y el Caroní.

Quiero agradecer a Romel, y a sus compañeros de piso Carlos y Alexis por los días que pasé con ellos, por su atención y los buenos momentos.
¡Espero verlos pronto de nuevo!


Llovizna


Llovizna

Llovizna




From Maturín to Puerto Ordaz.



A week later than I had planned, I set off to Puerto Ordaz, where Romel was waiting for me.

I said goodbye to the family Seijas, and they arranged me a cab to go to the edge of the town, where I could get a ride.

Orinoco
I was in a petrol station, but it didn't seem easy to get a lift. Most of the cars, as usual in Venezuela, were taxis. While waiting, there was a lady selling drinks, and she came to me with a natural lemon juice, and gave it as a present.

A truck stopped after around 30 minutes, and he was going to Puerto Ordaz. At the beginning he didn't know whether speak Spanish, because for him I looked as a gringo. He was such a nice driver, whom made my trip very comfortable, he was actually afraid that I was hitch-hiking around Venezuela.
Crossing the Orinoco
On our way, Romel called me and he asked me to get out of the car next to the Orinoco river, the biggest one I had ever seen, because he was coming from work on the same road, and it would be easier to meet somewhere on the road that in town.
I did so, even though the truck driver was scared my friend wouldn't show up, and he begged me to call him as soon as I was in the car.

I didn't need to call him, since he called three times to make sure Romel wouldn't forget about me. But it didn't happen, and I arrived to Puerto Ordaz safely. After almost 5 hours, to cover 230 km, from door to door.

I spent 10 days in total in Puerto Ordaz. Where I got sick, and I spent 4 days at bed, going every 30 minutes to the toilet, even though I didn't eat for three days.

I also went to the Angel's fall, but it deserves a post itself.

In Romel's home, I felt I was back in the civilization. I could take a shower or drink water from the tap, something I couldn't do for the last 10 days.

Llovizna
During my days in Ciudad Guayana, I went to the Guri Dam, which is the forth biggest in the world.

To visit the Llovizna park is a must. You'll have to take a cab (no more than 2$), since it's a bit far from town, but it's definitely worth it. It's the perfect place to go for a picnic, take pictures, relaxing, or for a run.
It's called after the pouring rain that the big waterfall produces.

I want to thank Romel, and his flatmates Alexis and Carlos, for the time and the moments I spent with them. I'm looking forward to going back someday!

Llovizna


Llovizna Park

Llovizna Park

lunes, 11 de agosto de 2014

Venezuela. Mi nueva familia.


Dejé la playa de Pui Puy, en dirección sur. Con la idea de llegar a Ciudad Guayana, donde un Couchsufer había aceptado hospedarme. Eran sólo 380 kilómetros, pero me imaginaba que sería bastante lento a través de las carreteras venezolanas.

Conseguí un coche hasta Rio Caribe, y me ayudaron un montón. Primero me dieron dinero suficiente para comer varios días. Después, antes de bajar del coche, rezaron una oración para que Dios me acompañase en mi viaje.
Por primera vez me encontraba en una ciudad venezolana, yo solo, con mi mochila y mis pintas de viajero. Todo el mundo me miraba y señalaba. Supongo que no estaban muy acostumbrados a ver "gringos" por allí.

Conseguí llegar a Carúpano, y me dejaron en medio de la ciudad. De nuevo, era el centro de atención. La gasolinera donde quería buscar un coche, estaba a dos kilómetros de distancia, y mientras intentaba que algún coche me llevase allí, me di cuenta de que en Venezuela todo el mundo es taxista. Ninguno estaba dispuesto a llevarme de gratis. Al final un coche paró, me dejó en la gasolinera, y en 5 minutos estaba en un minibús, dirección Maturín, con un conductor muy amable. Fran me compró dulces venezolanos, y me explicó un poco como funciona el sistema venezolano.

Cuando llegamos a Maturín estaba empezando a oscurecer, y Fran me aconsejó que me buscase una posada para dormir, porque era una ciudad muy peligrosa. Pregunté en una posada, y los 3€ por noche en habitación privada me parecieron excesivos, así que volví a la carretera, para intentar avanzar un poco y dormir en una ciudad más pequeña.

No era tan fácil como yo creía, y me tocó esperar un buen tiempo hasta que un coche se detuvo. Una señora, más asustada de lo que yo estaba me dijo:
- Dios te bendiga. ¿De dónde eres?
- Gracias, soy español.
- ¿Seguro? ¿Dónde vas?
- A donde sea, sólo quiero hacer noche en algún sitio para llegar mañana a Puerto Ordaz.

Me dijo que subiese al coche, en el que yo era el séptimo pasajero. Íbamos muy apretados, dando vueltas por la ciudad mientras pensaban dónde dejarme, hasta que aceptaron alojarme por una noche, y así al día siguiente podría seguir viajando.

Después de llegar a casa, ducharme y disfrutar de una buena cena, me propusieron quedarme un par de días, para poder conocernos. Eran muy amables, y no pude decirles que no.
Esos dos días, se convirtieron en una semana. Una semana en la que aprendí muchísimo de esta humilde familia y todo su barrio. Vivían en unas condiciones que en Europa nos parecerían inhumanas, pero la generosidad de esta familia me sorprendió y me hizo, una vez más, creer que la bondad puede llegar a existir en este mundo en el que estamos "obligados" a consumir, sin pensar en el que tenemos al lado. Esta familia, a pesar de no tener muchos medios, no dudaron en ofrecerme todo lo que tenían, e hicieron lo imposible por conseguir hacerme sentir como en mi propia casa, con mucho esfuerzo, tanto personal como económico.
Me fue muy difícil decirles adiós, ya que hasta el último minuto que estuve allí, no pararon de intentar convencerme para que me pagasen un bus hacia Puerto Ordaz, aunque al final comprendieron que, a pesar de los riesgos, prefería intentar conseguir algún coche que fuese hasta allí.




Estoy eternamente agradecido a la familia Seijas, y estoy deseando volver a verles.

One month around Europe.


I've spent a month in Europe. I started in Bratislava and ended up in Moscow 31 days later.

I traveled by bus, train and mostly hitch hiking. 

I've covered 4652 km.

  • 80 by bus. One trip. 
  • 1350 by train, in two trips. 
  • 3222 km hitch hiking. 12 trips. 46 cars. 7 tracks. 2 buses (free rides). 
My expenses:
I've spent 350€.

  • 45% accommodation. 
  • 14% transport. 
  • 22% groceries. 
  • 12% eating/going out. 
  • 7% others. 
  • Plus almost 100€ for the bloody Russian visa! 
I've visited 11 countries. I've used 8 different currencies. 

It's been one of the best expiriences in my whole life. I just wish I could have stayed longer in Europe. 

But for now, I have to say good bye Europe. See you later!